Aunque tiburones, orcas y lobos marinos suelen cargar con una fama intimidante, los ataques a humanos son extremadamente raros. Especies como la fragata portuguesa, podrían representar un mayor riesgo.
Uno de los casos más conocidos es el de la orca, popularmente llamada “ballena asesina”, un nombre que ha contribuido a instalar la idea de que se trata de un animal agresivo con las personas. “No hay nada que temer de ella”, explicó el Dr. Guillermo Herrera, biólogo marino y académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), quien detalló que estos cetáceos poseen sistemas de percepción muy desarrollados y que los seres humanos no forman parte de sus presas.
Incluso, aclaró que muchas de las conductas que suelen interpretarse como agresivas corresponden en realidad a dinámicas sociales o de aprendizaje entre los animales. “Cuando las orcas juegan con lobos marinos o focas, muchas veces están enseñando a sus crías a cazar. Desde afuera puede parecer crueldad, pero cumple un rol social”, detalló.